Todos lo hemos vivido. Entra en un sitio web y aparece una ventana molesta: «¿Puedo ayudarle?», que no se puede cerrar. Este es un ejemplo de cómo no hacerlo. Sin embargo, la IA moderna (como ChatGPT) supone una revolución.
Un asistente de IA, no un robot tonto
Los chatbots antiguos funcionaban con palabras clave. Si no escribía exactamente lo que esperaban, se quedaban bloqueados.
Los nuevos chatbots de IA entienden el contexto. Pueden responder preguntas complejas sobre sus productos, asesorar en la elección o incluso bromear. Son como su mejor vendedor, que trabaja 24/7.
¿Cuándo y cómo mostrar el chat? (UX)
Deje que el visitante eche un vistazo primero. Muestre el chat pasado un rato, o cuando dé señales de interés, por ejemplo si lleva mucho tiempo en la página de precios. Para entonces ya tiene una pregunta y el chat puede responderla. Aparecer al primer clic interrumpe a alguien antes de que haya entendido qué vende usted.
El texto de la primera frase también cuenta. «Hola» no dice nada. «¿Tiene preguntas sobre los precios de nuestro software?» le da una razón de ser a la ventana. Y el chat siempre se tiene que poder minimizar. Quien no puede cerrar la ventana no abandona el chat. Abandona el sitio.
Captación y cualificación de leads
El chat con IA puede servir como primer filtro. Averigua las necesidades del cliente, le pide sus datos de contacto y solo entonces lo conecta con un vendedor real. Así ahorra tiempo a su equipo, que solo se ocupa de las consultas relevantes.
Un chat con IA bien configurado no resulta molesto. Es un ayudante útil que aumenta las conversiones y mejora la experiencia en la web.
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