Tiene una excelente página web adaptable. Los clientes la usan, los pedidos llegan. Entonces, ¿por qué debería invertir miles de euros en una aplicación móvil? La respuesta no siempre es sencilla, pero hay situaciones en las que una aplicación cambia las reglas del juego.
Web vs. aplicación: ¿cuál es la diferencia?
La web es excelente para captar nuevos clientes a través de Google. Es universal y funciona en todas partes. La aplicación es una herramienta para retener a los que ya tiene, es decir, para la retención. Ofrece una mejor experiencia y funciones a las que la web no llega.
¿Cuándo optar por una aplicación?
La primera razón es el modo sin conexión. Si sus usuarios necesitan trabajar con datos sin internet, como los técnicos de campo o los viajeros, la web no da la talla.
La segunda son las funciones del teléfono. GPS, cámara, giroscopio, Bluetooth. La web tiene acceso limitado a ellas, la aplicación acceso total.
La tercera son las notificaciones push. "Su pedido ha sido enviado" o "Tenemos un descuento para usted". Su tasa de apertura supera con creces a la del correo electrónico.
Y la cuarta es la frecuencia. Si un cliente usa su servicio a diario, ya sea banca, fitness o redes sociales, una aplicación resulta más cómoda que escribir una URL cada vez.
Ejemplo real
Programa de fidelización. Las tarjetas en la cartera son cosa del pasado. Una aplicación donde el cliente ve sus puntos, descuentos y recibe notificaciones sobre promociones fideliza mucho más eficazmente.
Una aplicación no sustituye a una página web. Es el siguiente paso en la evolución de su negocio digital.
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